Es necesario poner a la Iglesia en estado de misión

El prefecto de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos de la Iglesia católica, el cardenal español Antonio Cañizares, dijo hoy que «es inédito en toda la historia de la humanidad vivir de espaldas a Dios, no creer en Él, no ponerlo en el centro de la vida». El prelado compareció en la sala de prensa del Vaticano ante periodistas de lengua española para explicar el discurrir del Sínodos de Obispos y aseguró que «es necesario poner a la Iglesia en estado de misión».

Para el cardenal, la problemática de la descristianización, de problemas sociales, económicos, morales, tiene como raíz «el debilitamiento de la fe».

«No da lo mismo creer que no creer. Reconocer a Dios que no reconocerlo. Hoy la urgencia es la realidad de Dios», dijo el purpurado, quien añadió que la sociedad vive «como si no existiera» y ello tiene repercusión moral porque «el ser hombre se vive de otra manera si se cree en Dios o no».

Sobre la nueva evangelización, tema que abordan 262 obispos desde el día 7 hasta el 28 de octubre, refirió que es la misma que hizo Jesús en su día y que «el gran cambio del mundo será reconocer a Dios en el centro de la vida».

El cardenal Cañizares hizo alusión a las grandes revoluciones del siglo XX «que han sido para negar a Dios», como la de Rusia en 1917 o el nazismo.

El prelado subrayó que no hay una nueva evangelización sin la liturgia, instando a vivir el Evangelio de Jesucristo no reducido a una vida privada: «se trata de anunciar el Evangelio; como dijo Jesús: ‘Levántate y anda!’. Es lo que tiene que hacer la Iglesia».

¿La nueva evangelización tiene que enfrentar los ídolos consumistas como otrora la primera evangelización enfrentaba a otros dioses? “Ahora la situación es más dramática –indicó el purpurado- pues entonces tenían a Dios. Hoy se sufre la influencia y consecuencias de las revoluciones del siglo XX que han sido para negar a Dios. Sea la del 1917 la del comunismo y el nazismo con todas sus consecuencias. Y en el momento actual la revolución de género que es sencillamente una ideología más radical y negadora de la realidad misma de Dios”.

“El materialismo lleva a vivir como si Dios no existiera, y peor, al no darle espacio a la realidad de Dios” indicó el purpurado que añadió: “Esa es la mayor pobreza que puede haber” y citando la frase de Santa Teresa: ‘Quien a Dios tiene nada le falta’, subrayó la gran indigencia espiritual del mundo actual.

Por ello reivindicó el mensaje de Benedicto XVI y de su homilía en la plaza de San Pedro al ser elegido papa: ‘No tengo ningún programa sino hacer la voluntad de Dios’. A veces queremos hablar de programas y estrategias cuando “al poner a Dios en el centro todo cambiará”, concluyó.

¿Los puntos de encuentro para el mundo de hoy? “El anuncio del Dios que sale al encuentro del hombre, es el amor de Dios”, como lo señala el Benedicto XVI en sus encíclicas. La primera, Deus Caritas Est: “Un Dios que se hace hombre y apuesta todo por el hombre”, dijo, y citó la segunda encíclica: Spes Salvi, y la gran esperanza que Dios tiene en el hombre, que vale más que todo el oro y plata del mundo y que Cristo compró con su sangre. “Esto cambia la visón humana delante de la familia, del dolor, ante el problema del mal, etc”.

Sobre la importancia de la liturgia, que fue indicada en diversas intervenciones sinodales, el cardenal fue taxativo: “No hay nueva evangelización sin liturgia”. Porque la nueva evangelización es anunciar a Dios y esto sin la liturgia es imposible, “porque el sujeto de la liturgia es Dios no lo que hacen los hombres”. Por allí el hombre puede entrar en lo sobrenatural “que cambia el corazón del hombre”

Otro punto que el cardenal Cañizares consideró fundamental es la eucaristía. “La eucaristía es la fuente y cumbre de la evangelización”, que contiene todo el amor de Dios, de manera “que la alegría de este encuentro lo comuniquemos a los demás”.

No habrá nueva evangelización si no centramos más a la eucaristía, más presente en la vida de los sacerdotes de de los cristianos”. Por ello “la nueva evangelización llevará a recuperar el sentido de la misa dominical y la adoración eucarística mismo fuera de la misa”.

El purpurado indicó que “Dios nos ha preparado para este sínodo de la nueva evangelización con diez años enteramente eucarísticos” y citó una secuencia hechos, partiendo en el 2000. que “fue fundamentalmente un año eucarístico y de acción de gracias; después la encíclica de Juan Pablo II, donde se anunció el Año de la Eucaristía y se realizó; la publicación de un documento para superar algunos abusos eucarísticos, escrita por la congregación del Culto Divino y la de la Doctrina de la Fe; otro documento muy importante, Mane Nobiscum Domine, de preparación del año de la eucaristía. Se celebró además un sínodo sobre la eucaristía; el papa Benedicto XVI publicó la exhortación apostólica Sacramentum Caritatis y en esos años se extendió de manera prodigiosa el movimiento de adoración eucarística y la adoración perpetua.

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