Cuando los iniciadores del Camino visitaron a las familias en Guayaquil

En el año 1992 Kiko, Carmen y el P. Mario visitaron las familias en misión que un año antes habían llegado a Guayaquil, Ecuador, en una misión para la nueva evangelización. De nuestra parroquia partieron dos familias, los Ricart y los Jovaní, que dejaron trabajos, casa, familia, amigos, y su propia comunidad, para cruzar el Atlántico y anunciar a Jesucristo, viviendo como pobres entre los pobres.

En la barriada de Pancho Jacome se instalaron junto con otras familias venidas de otros lugares, y un presbítero, P. Julián Ballesta, también procedente de España, y que había comenzado el Camino en Madrid. Treinta años después de la llegada de las familias se formaron dos parroquias, la de Santo Tomás de Aquino, que ya había sido erigida tiempo atrás, y la Virgen de la Fuensanta, que fue abierta por los misioneros. En este tiempo el Anuncio del Evangelio ha abierto decenas de comunidades con miles de hermanos, que han provocado en varias décadas la transformación social del barrio. Allí donde había violencia, pobreza, rencillas, robos, injusticias… el Kerygma ha transformado poco a poco a aquellas gentes: Ha reconstruido familias. Ha permitido la reconciliación entre sus gentes, tantas veces agraviadas por tragedias y grandes sufrimientos pasados. Ha dignificado las familias, tomando como modelo la belleza de la familia cristiana. Y ha suscitado vocaciones a la vida religiosa.

Publicamos la foto de la visita de los iniciadores del Camino que fue una ayuda en aquellas primeras misiones de evangelización con la implantación de familias enteras, y que habían sido enviadas por el mismo San Juan Pablo II que se entusiasmó y bendijo aquella forma de evangelizar desde el primer momento:

 

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