Adoración nocturna

La ADORACIÓN NOCTURNA es una asociación de católicos, que, como su nombre indica, tiene como fin adorar a Jesús Sacramentado en las horas de la noche y en comunión con la Iglesia. Su implantación es mundial, nacional y diocesana.

Fue fundada en 1848 en París por Herman Cohen y establecida en España, con aprobación pontificia del año 1877, por el siervo de Dios D. Luis de Trelles y Noguerol.
Actualmente existen más de cuatro millones de adoradores en todo el mundo. El lema de la AN es expresión de su filosofía: Adoradores de noche, testigos de día. Como adoradores de noche, en la soledad y en el silencio de la noche adorando al Santísimo en unas horas de reflexión, con lecturas y salmos propios para el momento, celebrando la Eucaristía y pidiendo por todo el mundo. Como testigos de día, muchos de sus miembros están comprometidos en labores sociales con los marginados, los desposeídos, trabajando en parroquias…
Los adoradores nos comprometemos a velar al Santísimo al menos una noche al mes y los días de Jueves Santo, Corpus Christi y en la conmemoración de los Fieles Difuntos. Tanto niños como adultos se pueden inscribir en grupos de la AN a través de las parroquias y diócesis.Los que por edad o enfermedad no pueden asistir a una Iglesia rezan desde sus casas, son los llamados adoradores honorarios.

Pero, más en detalle ¿QUÉ ES LA ADORACIÓN NOCTURNA?

Para responder con fidelidad a esta pregunta, nos fijaremos en el art. 1º de sus Estatutos, aprobados en 1983 por la Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, lo que al mismo tiempo nos indica qué es lo que la Iglesia ha querido que aquella sea y lo que espera:

Art. 1º: La Adoración Nocturna Españ;ola tiene por fin esencial vivir la Eucaristía, adorando y velando comunitariamente ante Jesús Sacramentado durante la noche, unida a toda la Iglesia; de acuerdo con su vocación contemplativa y expiatoria, promoverá el culto al Santísimo Sacramento y cualquier modo o manera de vivir la Eucaristía todo ello en perfecta obediencia a la Jerarquía Eclesiástica, fomentando su compromiso apostólico activo y con revisión constante de la vida cristiana. Su lema oficial es: Adorado sea el Santísimo Sacramento. Ave María Purísima.

Veremos ahora partiendo de este artículo, cuatro elementos: el fin esencial, el modo de conseguirlo, la vocación y los frutos esperados.

I.1 FIN ESENCIAL: Vivir la Eucaristía

La adoración a la Eucaristía debe de estar presente en toda la vida de la Iglesia, ya que es todo su bien espiritual, como dice el catecismo, pero la AN hace de ello su fin esencial, de modo que si cambiara o se modificara éste, la AN dejará de ser aquello que se fundó y se aprobó canónicamente.

“Vivir la Eucaristía” es:
a/ Vivir en la Eucaristía, con su asistencia a las vigilias mes tras mes, año tras año, que convierte este encuentro con la Divina Misericordia en el eje y centro de toda una vida.
b/ Vivir de la Eucaristía, de la presencia real y verdadera de la Humanidad de Cristo, contemplando su Corazón, el río de gra-cias que de Él brota y el milagro continuo del Amor del Corazón de Dios, para que los adoradores puedan vivir su específica vo-cación entre tantas dificultades y pruebas.

c/ Vivir para la Eucaristía, para fomentar el culto al Stmo. Sacramento y a la Humanidad de Cristo, pues el compromiso apostólico requiere que éste brote de su Amor para que éste llene nuestros corazones y rebose en todas nuestras acciones.

I.2. MODO DE HACERLO: adorando y velando ante Jesús Sacramenta do durante la noche, unida a toda la Iglesia.

Este modo concreto de cumplir su fin esencial no es una nota meramente formal de la AN, en el sentido de que es así pero podría ser de otra manera, sino que sirve para identificar a la AN en el universo de las obras e instituciones de la Iglesia, como aquel modo correcto que Dios inspiró a los fundadores y la Iglesia, interpretándolo así, fijó canónicamente. Adorar a Dios es, como enseña el Catecismo” reconocerle como Dios, como Creador y Salvador, Señor y Dueño de todo lo que existe, como Amor infinito y misericordioso. Al hacerlo así el adorador nocturno:

– Centra así su vida en Dios, de quien espera todas las cosas.
– Se pone bajo el influjo de su acción poderosa.
– Se humilla a sí mismo y reconoce la gloria y el poder de Dios.
“Velando durante la noche”

La Iglesia ha considerado la vigilia nocturna como un elemento importante dentro de la liturgia, comenzando de un modo preeminente con la gran vigilia pascual, de la que participan todas las demás vigilias y toda la acción de la Iglesia. La vela o vigilia, que es la acción de estar despierto y expectante por amor de Cristo, refleja la actitud universal de la Iglesia, que en cada Eucaristía clama “ven Señor Jesús”. En tal sentido, la AN, encarna muy singularmente la vela que Cristo pidió a sus apóstoles en el huerto de Getsemaní (“velad y orad, para no caer en tentación”) puesto que es una de las llamas encendidas que no se apagan durante la noche, el tiempo de descanso, y mantiene alerta la vigilancia de la Iglesia en un acto de caridad universal para todos los hermanos, esperando confiada la venida en gloria del Hijo del Hombre.
“Comunitariamente y unida a toda la Iglesia”

La AN es un carisma puesto al servicio de la toda la Iglesia, por eso:
a/ Tiene como caracter6iacute;stica fomentar la hermandad entre sus miembros a través de modos como la incorporación de sus miembros (que en principio es para toda su vida) mediante un acto expreso, el reconocimiento de su fidelidad, en la toma de distintivos, para ejemplo y ánimo de los demás, la reunión de los hermanos adoradores en turnos y cada uno en “su” turno, reunidos bajo la bandera de una sección que, junto con las demás, forman el cuerpo de la AN.
b/ La AN se integra en las estructuras diocesanas de la Iglesia, bajo la autoridad de los obispos, en unidad material con toda la Iglesia.

También en comunión espiritual, que se manifiesta por el mismo modo de hacer la AN, que se estructura en:
1. La Santa Misa, en la que la santa madre Iglesia, nos da el Cuerpo de Cristo para que a todas horas podamos entrar en trato de intimidad con Él.
2. La celebración del Oficio Divino, que, en fidelidad a las recomendaciones apostólicas de “orar sin cesar” está estructurada de tal manera que la alabanza de Dios consagre el curso entero del día y de la noche, y celebrada según la forma aprobada por la Iglesia es, según el Catecismo, la oración de Cristo, con su mismo Cuerpo, al Padre, por lo que es la oración pública de la Iglesia.
3. La oración de los salmos, con la que universalizamos, en el espacio y en el tiempo, la oración a Dios Padre, con las mismas palabras que recitaba el pueblo elegido y el Mesías esperado, con las mismas palabras que ha recitado toda la tradición de la Iglesia.

I.3. SU VOCACIÓN CONTEMPLATIVA Y EXPIATORIA:

– La vocación contemplativa, que consiste como enseña la Doctora de la Iglesia, Santa Teresa de Jesús, en “tratar la amistad con quien sabemos nos ama”, debe ir encaminada a entregarse humildemente a la voluntad amorosa del Padre, en unión cada vez más profunda con su hijo, y aprender a conocer internamente al Señor para más amarle y servirle, y para que ese amor fructifique en obras apostólicas.

– La vocación específicamente expiatoria de la AN. Consiste en reparar, por medio del sacrificio y del amor, y mediante su participación en la vida divina que Cristo, Mediador Único, nos procura, nuestras faltas de correspondencia al Amor del Corazón de Cristo, las nuestras y las de todos los hombres.

I.4. FRUTOS QUE DEBE PROMOVER

De la fidelidad a esta vocación y del compromiso de estos fines, en suma, de vibrar con el Amor del Corazón de Cristo, brotarán los frutos de la AN, que deben ser:

– Individuales: para el bien de cada uno de sus miembros y de toda la comunidad adoradora, “mediante la revisión constante de la vida cristiana a la luz del Amor”.
– Y colectivos: para toda la Iglesia, mediante el compromiso apostólico, fomentando sobre todo el culto al Stmo. Sacramento y cualquier modo de vivir la Eucaristía. En perfecto comunión con la Jerarquía eclesiástica.
Esta reseña está inspirada en un artículo de la revista Cristiandad, del año 2001. Nuestro agradecimiento a Juan Jaurrieta.
Añadir, por útimo, que la Federación Mundial de la Adoración Nocturna a Jesús Sacramentado y otras Obras Eucarísticas se creó en Roma en 1962, con los representantes de varias Obras nacionales, a iniciativa de la venerable Archicofradía de la Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento de la ciudad de Roma.
 
Para más información:
ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA www.adoracionnocturna.org
TEMPLO EXPIATORIO DEL TIBIDABO (BARCELONA) www.templotibidabo.org/
 
 

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