El Papa peregrinará a Tierra Santa en marzo

El rabino Skorka reza en hebreo junto al Sumo Pontífice en el Vaticano


La Vanguardia – 9 de octubre de 2013

El Papa come en apenas 15 minutos y está abrumado de trabajo, según Skorka. El rabino y el Santo Padre consideran que Dios fomenta su amistad.  “Tengo muchas ganas de ir, es un gran sueño visitar Jerusalén”. Skorka ha expresado su deseo de abrazar al Papa frente al muro de las Lamentaciones

Durante la última festividad hebrea del Sukot, la fiesta de las cabañas, que se celebró a mediados de septiembre, el rabino de Buenos Aires Abraham Skorka protagonizó una imagen nunca vista en el Vaticano en muchos siglos de historia. Rezó en hebreo la bendición del vino, la kiddush, como corresponde al sabbat, el sábado judío, y lo hizo junto a su amigo el Papa, que respondió con un sentido “amén”. Francisco también le pidió que bendijera el pan siguiendo la antigua ceremonia ritual hebrea del hamotzi, y repartiera los trozos entre él, sus colaboradores y varios arzobispos que les acompañaban en la comida.

El Papa había invitado a Skorka a pasar una semana en el Vaticano. El rabino hizo planes para instalarse en un hotel, pero Francisco le pidió que lo acompañara en la residencia de Santa Marta. Los dos son muy amigos desde hace años, y juntos han escrito el libro Sobre el cielo y la Tierra.

A la hora de comer, Skorka se sentaba a la derecha de Francisco. “Las comidas son relativamente cortas -nos explicó después–, ya que el Papa cree que son una pérdida de tiempo. Duran poco más de 15 minutos y le acompañan sus secretarios más íntimos, sus ayudantes, los encargados de su seguridad y los arzobispos que se encuentran de visita, como fue el caso del de Chicago”.

Fueron varias las veces que Skorka pronunció oraciones hebreas junto al Papa. “Le pregunté si quería que lo hiciera en silencio –comentó–, pero él me rogó que lo hiciera en voz alta y yo, tras pronunciarlas, las traducía. Al final, tanto el Papa como sus ayudantes contestaban ‘amén’. Desayuné, comí y cené con él cada día. Él se preocupaba por mí y controlaba, exactamente, lo que me daban de comer para asegurarse de que todo fuera kosher, es decir, apto para la tradición de mi religión”.

“Uno de los sueños del papa Francisco es visitar Tierra Santa, y este viaje está previsto para el próximo mes de marzo”, confirmó Skorka. “En un principio –añadió–, pensábamos realizar la peregrinación en febrero, pero tanto por las lluvias como por la apretada agenda del Papa, preferimos hacerlo en marzo”.

El próximo 17 de octubre, el presidente palestino, Mahmud Abas, también visitará al Pontífice y le entregará una invitación para que vaya a Belén. En junio, el presidente de Israel, Shimon Peres, también invitó al Papa.

Francisco aseguró que “tengo muchas ganas de ir. Es un gran sueño visitar Jerusalén”.

Francisco aprovechará el viaje para celebrar junto al patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, el 50.º aniversario del encuentro de su predecesor Pablo VI con el patriarca Atenágoras en la Ciudad Santa.

Skorka confiesa que su gran sueño es abrazar al Papa en el muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado del pueblo judío, rezar juntos y cumplir la tradición de colocar un deseo entre sus piedras. El rabino también acompañará al Pontífice a Belén.

Skorka asegura que Francisco es una referencia espiritual para todos, no sólo para la Iglesia católica, y reconoce que las dos religiones, la cristiana y la judía, “deben tener un punto de encuentro. No podemos vivir en un mundo en el que uno aborrezca el otro. Debemos construir puentes. El Papa me dijo con gran énfasis que la Iglesia no debe ser proselitista. Le preocupa mucho el fanatismo religioso, venga de donde venga. Ambos creemos que Dios tiene algo que ver con nuestra amistad y con lo que hacemos a favor del diálogo interreligioso. Hay demasiadas coincidencias para que sea casual”.

Ninguno de los dos es amante del protocolo. “El nuestro no es un diálogo de palabras, sino de acciones que reflejan nuestro compromiso”, subraya el rabino.

El pasado mes de junio tuve la suerte de acompañar a Skorka al Vaticano. El Pontífice argumentó que sentía mucho respeto por el pueblo judío porque “dentro de cada cristiano, hay un judío”, y añadió que “el antisemitismo es un pecado”. El rabino argentino reconoció entonces que muchos cristianos y judíos en Europa y Estados Unidos no entienden su amistad, que comenzó en 1997. “El Papa tiene una labor histórica y yo estoy convencido que la historia está más hecha por la acción que por el razonamiento político”, sentenció Skorka.

En esta segunda visita, Skorka y Francisco hablaron largo y tendido. El rabino recuerda una conversación de más de hora y media sobre cómo promocionar el diálogo y la paz. Fue en las estancias privadas del Santo Padre. “Sus aposentos –explica Skorka– estaban cerca de mi habitación. Son muy sencillos. Tienen una salita de visitas, un dormitorio y un pequeñísimo despacho con papeles, libros y regalos colocados por todas partes, incluso en el suelo suelo”. Uno de los libros era del teólogo suizo Hans Küng, muy crítico con el Vaticano. El Papa le pidió a Skorka que le ayudara a descifrar la dedicatoria, que contiene una valoración positiva de su labor.

Francisco no vive en el apartamento papal porque es demasiado grande y se sentiría aislado.

“Está abrumado de trabajo –afirma Skorka–. Cada día recibe más de mil cartas y, a veces, las responde personalmente”.

Francisco, según su amigo, se levanta cada día a las cinco de la mañana para orar. Luego, participa en una misa en la que el sermón corre cada día de su cuenta. Saluda a los feligreses y a las ocho desayuna. Después del almuerzo hace una siesta de una hora, cena a las ocho y trabaja hasta que se va a dormir pasadas las diez

A pesar del trabajo intenso, Skorka afirma que lo ve mejor que nunca. “Lo increíble es que parece más joven –asegura– y tiene más ímpetu que nunca. El arzobispo un poco cansado de la época de Buenos Aires ha sido reemplazado por un Pontífice ágil que quiere aprovechar cada momento de su papado. Si en junio estaba de luna de miel, ahora le veo concentrado en la fase de trabajo abrumador, pero su humildad ha crecido aún más”.

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