Barcelona, Paseo de Gracia, un libro para redescubrir las raíces católicas de la capital catalana

Reproducimos de manera íntegra la noticia publicada en el portal católico de noticias ‘Infocatólica’ respecto al libro ‘Barcelona, Paseo de Gracia’ donde el presbítero de nuestra parroquia, P. Francisco Javier Vila, aborda la historia y simbologías católicas que se encuentran en la ciudad de Barcelona y que son desconocidas para la inmensa mayoría. El libro lo puedes adquirir en:

https://www.amazon.es/Barcelona-Paseo-Gracia-tur%C3%ADstica-hist%C3%B3rico-catequ%C3%A9tica/dp/8491945067

 

Javier Navascués, el 16.03.21 – Infocatólica.com

Francisco Javier Vila es natural de un pueblo del interior de la provincia de Gerona. Catalanohablante de lengua materna e hijo de una familia cristiana de 10 hijos en donde ha recibido la fe. Es presbítero de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara y forma parte del Camino Neocatecumenal. Ha estado de misionero por Andalucía y por diversos países de América y actualmente está estudiando un Master de Historia y Arte en Barcelona, mientras colabora en la misión de su parroquia y de otras realidades eclesiales.

“Barcelona, Paseo de Gracia” …, muchos pueden pensar que simplemente es el nombre de una calle, pero es el título de un libro muy original sobre el arte de Barcelona… ¿Qué es lo que le impulsó a escribirlo…?

Vivimos en una sociedad donde la secularización está arrasando con todo atisbo de fe, está destruyendo la familia y nuestra cultura cristiana, y la vida humana en todas sus fases se siente gravemente amenazada…, y lo arrasa no mediante una persecución sangrienta, tal y como pudo ser en épocas pasadas, sino mediante la sola y sutil manipulación del lenguaje, de la historia y de la cultura…!!! Pese a ello, hay quien piensa que estas ciencias son solo para gente elitista o “esnob” que no tienen otra cosa que hacer. Hay quien pueda creer que lo realmente importante en la evangelización son solo las cuestiones morales, jurídicas o doctrinales, u otros incluso en poner especial incidencia en la acción eclesial o social.

Sin menospreciar nada de todo lo positivo y necesario de todo ello en su justa medida y valor, pienso, sin embargo, que debemos recuperar, aquel otro aspecto esencial de la evangelización inicial: la conjunción inseparable entre PALABRA y BELLEZA, “lo que hemos visto y oído eso os anunciamos” (1Jn.1,3), “La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros… y hemos contemplado su gloria…” (Jn.1,14)…, recuperando así las raíces bíblicas de la evangelización. Cristo mismo, en su predicación, no hizo tratados jurídicos, dogmáticos o éticos…, tampoco fundó ong’s o asociaciones benéficas, solo anuncia y muestra el poder y el Amor de Dios, delante de lo cual todos quedan asombrados.

Cristo evangeliza mediante una Palabra llena de belleza, a través de cuentos, alegorías, parábolas, o a través de la belleza en la creación, en medio del lago, de los campos, en la montaña e incluso en la explanada del templo…, Jesucristo, mucho antes que redentor, fue creador, artista, y mostraba a todos, mediante la belleza, el Amor de Dios. S. Pablo predicaba en el ágora de Atenas, al pasear y contemplar la belleza de los templos clásicos, y esta tradición se mantuvo a lo largo de la historia del cristianismo, a través de la cultura monástica, en las esculturas de pequeñas iglesias en valles perdidos, o a través de la luz que atraviesa los vitrales o en la belleza de las grandes catedrales del medievo, en las pinturas del renacimiento o en los fastuosos retablos e iglesias del barroco.

No era ésta una evangelización elitista o esnobista, como a día de hoy pudiera apreciarse, ha sido más bien durante siglos “Evangelium pauperum”, “el Evangelio de los pobres”, según feliz expresión de S. Gregorio Magno. Actualmente, nos hemos quedado fundamentalmente con la moral, la doctrina y la acción…, olvidando nuestra tradición histórica primigenia y dejando, quizá inconscientemente, la belleza, la cultura y el arte en manos del paganismo que, interpretando sin fe nuestro arte, nuestra historia y nuestra cultura…, han robado el alma de nuestro pueblo, nuestra identidad personal y colectiva, y nos han dejado, al fin, sin alma y sin fe!!!

Al escribir este libro he intentado, muy modestamente, revertir esta dinámica y evangelizar con el arte: “Venid y ved las obras de Dios y sus hazañas en favor de los hombres” (Sal.66,5), “El asombro se apoderó de todos y alababan a Dios. Y decían entusiasmados: Hoy hemos visto cosas admirables…” (Lc.5,26).

Como bien dices, he titulado el libro “Barcelona, Paseo de Gracia”. Con el título, además de hacer un homenaje a su avenida más iconográfica y glamurosa, es indudablemente también un guiño a la avenida como un magnífico museo arquitectónico al aire libre por donde es un deleite pasear y en cada paso, contemplar cada perla arquitectónica y artística…, pero, sobre todo, es expresión y alegoría de lo que significa adentrarse en la historia y el arte de Barcelona: un “Paseo” por las sendas del Amor Gratuito de Dios, la “Gracia”, que ha hecho grande y bella la ciudad de Barcelona…!!! Contemplando pues, los iconos de la ciudad barcelonesa y conociendo su historia, solo puedo anunciar y gritar: “El Amor prometido y derramado es lo que vosotros veis en este momento” (Act. 2,33)

Y es un libro que ha tenido muy buena acogida, pues a la gente le gusta pasear, pero que su paseo tenga un sentido.

Ciertamente, mi experiencia es que la gente sencilla no aguanta, o soporta malamente, una clase teórica, una charla doctrinal o una homilía de más de 10 m. de duración…, sin embargo, disfruta, goza y se recrea, al escuchar y contemplar las maravillas que la historia y el arte que su ciudad le ofrece a lo largo de recorridos turísticos a veces de ¡¡¡dos horas de duración!!!, con la incomodidad además del sol veraniego y de la acumulación del cansancio…, con frecuencia incluso, terminamos el recorrido y siguen hambreando contemplar y escuchar nuevos “misterios” que magníficamente se desvelan, y cómo expresan admirados y sorprendidos, haber visto a los monumentos recobrar vida al son de la Palabra, y cómo sus raíces históricas como pueblo, pero sobre todo, sus raíces y a su propia historia personal, recobran con el arte y la Palabra, pleno sentido y belleza.

Usted en el libro desvela muchas curiosidades como, por ejemplo, que la Pedrera está dedicada a la Virgen del Rosario o la Casa Batlló es un canto a la Pascua.

Si, y aquí os dejo alguna que otra “pincelada” turística para que la curiosidad os abra el apetito: ¿Sabíais acaso, por ejemplo, que BCN era, hasta antes de la pandemia, la ciudad más turística de España, la más fotografiada según las redes sociales, la tercera del continente y la cuarta del mundo?, y ¿Sabíais que la ciudad posee nueve monumentos declarados “Patrimonio de la Humanidad”?… Pero hablemos con un poco más de profundidad… ¿Sabíais acaso que fue Barcelona en el medievo gran potencia económica y marítima, que creó un imperio no militar, sino comercial, y que creó el “Consulat de Mar” primer código de derecho marítimo internacional con influencia mundial…?, ¿sabíais que posee el mayor y mejor archivo de documentos jurídicos e históricos, el Archivo de la Corona de Aragón, solo equiparable al del Vaticano y que conserva entre sus legajos las “Capitulaciones de Santa Fe”, el documento que hizo posible la gran gesta americana…? …o quizá puedas cuestionarte también ¿qué hay de verdad en aquellas novelas que hablan de nuestra historia pasada y de nuestro arte presente, como de Sta. María del Mar, y que de forma “inocente” confunden en nuestras mentes ficción con realidad…?

¿Sabías acaso que fue Barcelona y sus santos, con la Orden de la Merced aquí fundada, y no las ideologías paganas modernas, la que libró la mas dura batalla contra la esclavitud…?, ¿Sabíais, al contemplar el monumento a Colón, que fue Barcelona la cuna, en el segundo viaje colombino, de la magna obra de evangelización del Nuevo Mundo, que fueron catalanes los primeros misioneros, y que impregnados de celo y amor, fundaron las tres primeras iglesias en América dedicadas a la Virgen de Monserrat, patrona de Cataluña, a Sta. Tecla, patrona de Tarragona y a Sta. Eulalia patrona de Barcelona, dando así origen al “mayor hito de la historia de la humanidad” según palabras celebres del papa León XIII, y que justifica así tan magno monumento junto al puerto y al pie de las Ramblas?

¿Te gustaría quizá conocer más sobre el “Modernismo” que, como un nuevo renacer cultural, llenó Barcelona de mecenas, poetas, escritores, pintores, escultores y arquitectos realmente únicos y geniales, tales como Mn. Cinto Verdaguer, Isaac Albéniz, Josep Llimona, Santiago Rusiñol, Ramón Casas, Doménech i Montaner, Puig i Cadafalch y los universalmente conocidos Pablo Picasso y Antoni Gaudí…, así como un coetáneo florecimiento inaudito de santidad, de obras benéficas y de caridad como si fuera un nuevo, insólito y moderno renacimiento humanístico…, tantas veces al servicio de los más pobres y necesitados?

Y que decir de nuestro monumento estrella: ¿Sabíais acaso que ha sido la Sagrada Familia el monumento más visitado de España y cuál es la “razón” del porqué, la obra cumbre del genial arquitecto Gaudí, hoy en proceso de Beatificación, obra todavía inconclusa y en construcción, nos deja sin embargo a todos, boquiabiertos, nos magnetiza, nos cautiva, nos asombra y emociona…?

Podríamos alargarnos en multitud de preguntas como estas…, pero basta por ahora dejar brillar tan solo este pequeño rayo de luz que abra un boquete en el caparazón de nuestra razón pragmática, para que pueda despertar y fluir nuestra capacidad de asombro ante el Amor y la belleza…

Háblenos de la importancia de conocer las raíces cristianas de nuestras ciudades, en este caso, de Barcelona.

Algunos psicólogos establecen una relación estrecha entre los problemas de la vida adulta con los traumas de la infancia. Por la Revelación bíblica sabemos además que la mayoría de nuestros problemas sociales y personales presentes tienen su origen en no descubrir el Amor de Dios en el pasado, en la historia. Todos hemos sufrido en la infancia heridas, quizás violaciones, desprecios, abandonos, enfrentamientos entre hermanos o situaciones que nos han traumatizado…, con el tiempo lo tapamos y lo arrastramos sin solucionar, y es la raíz de tanta soledad y tristeza, y de tantas adicciones y depresiones en nuestras vidas…, y así también ocurre en la historia de los pueblos, en nuestra historia pasada ha habido profundas heridas, algunas de ellas todavía no sanadas y que siguen sangrando. Quien sí sanó las heridas de la historia, y es el único que, de hecho, puede sanar de raíz cualquier herida, es Jesucristo y su amor infinito por el hombre: el Amor de Dios. En sanar estas heridas esta la única posibilidad de dar luz y belleza a nuestro presente histórico y a nuestro futuro…, y quien nos habla y grita, de este Amor inconmensurable, por muchos tantas veces ignorado es, ciertamente, nuestro arte…: “Os aseguro que, si estos callan, gritarán las piedras…” (Lc.19,40)

La Belleza es, sin duda, un medio para ir a Dios… ¿Por qué está convencido de la potencialidad de evangelización que tiene el arte…?

Sin querer menoscabar en nada a nuestra labor catequética y evangelizadora ordinaria, este libro pretende recuperar, aquel otro impulso misionero abierto a todos, una “iglesia en salida”, que diría nuestro Papa Francisco. En contraste con nuestros templos vacíos de nuestra Cataluña ya secularizada, resalta el impulso misionero de S. Pablo que le hizo salir de los templos y de las sinagogas judías para ir al encuentro de los paganos reunidos en el ágora de las grandes ciudades griegas y romanas, todas ellas tan paganas como nuestra Barcelona moderna, donde se encontraban los edificios artísticos más representativos: exuberantes mercados, tribunales de justicia, fastuosos palacios, teatros y anfiteatros, termas y baños, y suntuosos templos sagrados…, el nuevo “atrio de los gentiles” diría Benedicto XVI, y es ciertamente allí, donde como un inmenso hormiguero se solían congregar los ciudadanos, y donde Pablo arenga a su audiencia: “Atenienses…, al pasar y contemplar vuestros monumentos sagrados, he encontrado un altar en el que estaba grabada esta inscripción. “al Dios desconocido”. Pues bien, vengo a anunciaros lo que adoráis sin conocer.” (Act.17,22-23)

Pero además de este motivo exegético, y a la vez, pragmático, es urgente también recuperar el sentido y la misión del arte como camino de evangelización, recuperando su vocación primigenia. Dice D. Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla y presidente de la CEE para el Patrimonio cultural: “La Belleza tiene más fuerza de transformación que la metafísica y la ética”. No es casualidad pues que la gente sencilla, la muchedumbre, siguieran al Señor al escuchar sus palabras y al contemplar sus maravillas, y así lo certifica la escritura: “Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de conmoción: “Hoy hemos visto cosas admirables”.” (Lc.5,26). ¡Cuantas veces yo mismo, anunciando el Amor de Dios a través del arte en Barcelona, muchas veces también a gente totalmente secularizada, he escuchado expresiones y experiencias parecidas: “hemos visto y oído cosas admirables!, ¡estamos entusiasmados y sorprendidos”. Ciertamente, la belleza predispone el alma a lo sorprendente, nos despierta al asombro y el asombro es la puerta abierta a la Trascendencia, la posibilidad de abrir el corazón a la Gracia, la capacidad de transformar la vida del hombre, colmarla de su presencia y llenarla de belleza.

A usted de niño, Barcelona le parecía una ciudad fea e industrial, pero ya como sacerdote descubrió la belleza de la ciudad condal, ¿todo depende de la mirada…?

No todo, pero si es un factor realmente decisivo. Ciertamente, no es lo mismo “ver” que “mirar” o “contemplar”. Gaudí decía que “el origen de todo conocimiento es la contemplación”. Mirar o contemplar es “ver” mas allá de lo sensible, de lo inmediato, de lo evidente… y adentrarse en lo Trascendente… Contemplar es “ver con deseo”, hambreando una palabra, abiertos a la sorpresa… En el Evangelio, los paganos, los enfermos y los débiles suplicaban con insistencia a Felipe: “¡¡¡Queremos ver a Jesús…!!!” (Jn.12,21), y Cristo responde verdaderamente a este anhelo, sanando sus heridas y colmando, con su mirada el corazón de quien le busca. Esta magnífica experiencia vital queda expresada con su misma palabra profética: “Cuando sea elevado sobre la tierra atraeré a todos a hacia mi” (Jn.12,32), “Buscad mi rostro y revivirá vuestro corazón…” (Sal.69.33)

Decía S. Irineo de Lyon: “La Gloria de Dios es que el hombre viva, y la vida del hombre es contemplar el rostro de Dios…”, como diríamos hoy popularmente: en “contemplar su rostro” … aquí sí “nos va en ello la vida…”. En Barcelona, “su rostro” parece velado, porque es siempre más lo que no se ve que lo que se ve…, y sin embargo, al “contemplar su rostro”, ¡es tan bello y elocuente todo lo que se ve…!

Previamente al libro usted ya se dedicó a hacer visitas guiadas por Barcelona, ¿Cuáles serían las principales rutas…?

Anteriormente, y ahora también como complemento al libro, y como parte de mi misión, me ofrezco como guía acompañante a una o varias rutas turísticas GRATIS por la ciudad de Barcelona, a particulares, familias, colegios, parroquias, asociaciones o grupos de amigos o turistas… Me ayudan también un pequeño grupo de jóvenes, universitarios cristianos, estudiantes de Bellas Artes, historia, magisterio y amantes del arte, convenientemente preparados… Es una guía a pie de calle, no oficial, y por lo tanto de particular a particular, para quien desee una ayuda explicativa con las características que ofrecemos, y con una duración aproximada de 2 h. por recorrido. Las rutas ofrecidas son las siguientes:

Ruta 1. Catedral y Barrio gótico

Ruta 2. Sta. Maria del Mar, el Port y las Ramblas

Ruta 3. Pza. de Catalunya, “Eixample” y Paseo de Gracia (el Modernismo)

Ruta 4. La Sagrada Familia desde el exterior y la cripta (aconsejo la posibilidad, comprando el respectivo ticket, de visitar el interior).

Ruta 5. Park Güell (con ticket) o Templo expiatorio del Tibidabo y vistas panorámicas.

¿Qué es lo que aporta de nuevo su libro…?

Recuperar lo esencial y la misión que define nuestro arte, y que ignora la mayoría de guías y publicaciones artísticas que se detienen casi exclusivamente en lo descriptivo, en lo formal y estilístico. Como cristiano, creo firmemente en la potencialidad de evangelización que el arte nos ofrece, sin falsear en nada la realidad de los datos que poseemos y dotándolos, sin embargo, de su verdadero significado. La intención netamente evangelizadora y catequética de esta guía, en nada resta a su rigor histórico y artístico, bien al contrario, le devuelve su alma y su original sentido, y así dejándonos guiar por la luz de la Gracia, la interpretación artística alcanza, en los monumentos contemplados, una nueva comprensión y profundidad verdaderamente sorprendentes.

¿Cómo adquirir más información…, cómo entrar en contacto con usted…, dónde podemos comprar el libro…?

Toda la información necesaria la encontraréis en la web: www.guiaturisticaBCNgratis.com

Los libros se pueden adquirir en Barcelona, en la librería Balmes (C. Duran i Bas, 11) cerca de la catedral, en librería Lesseps (Pza. Lesseps,31) o, a través de internet, por Amazon…

¿Podría decirnos una última palabra?

Al escribir este libro me movió ciertamente el amor por el arte y la historia…, no por puro esnobismo, sino como expresión de la vida del hombre, de tu vida y de la mía. Me seduce y conmueve la PALABRA, que me impulsa a dar a conocer la historia de salvación recibida y que debemos dejar a nuestros hijos como herencia…, me movió entonces también la atracción por la BELLEZA manifestada maravillosamente en mi tierra y en la ciudad de Barcelona…, y me mueve ahora, sobre todo, el AMOR POR EL HOMBRE sediento de vida, y el AMOR A JESUCRISTO que es la “fuente” anhelada y quien da consistencia, forma y belleza a todas las cosas…, darlo a conocer en el ágora moderno de la movilidad turística es también otra forma de amarlo y de agradecerle todo lo que de su Amor he recibido y que es, ciertamente, el Amor que nos salva y nos da la vida.

La Belleza salvará el mundo” (Dostoievski)

¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis!, porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis y no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron…” (Lc.10,23)

Os anunciamos lo que hemos visto y oído con nuestros propios ojos…, para que vuestra alegría sea completa.” (1 Jn.3-4)

A DIOS, ¡GRACIAS!

Por Javier Navascués

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