El sufrimiento de los inocentes

El pasado domingo, 19 de junio, tuvo lugar en la Catedral de la Almudena de Madrid, el estreno mundial de la sinfonía catequética ‘El Sufrimiento de los Inocentes’ compuesta por el iniciador del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, junto con 150 jóvenes músicos de las comunidades, y que fue presidida, en un ambiente de oración, por el Arzobispo y Cardenal de Madrid, Mons. Rouco Varela.

La Sinfonía es una composición musical, celebrativa y catequética, sobre el sufrimiento de los inocentes y, en particular, sobre el dolor “inocente” de la Madre de Dios. La primera parte de la sinfonía fue ejecutada en la Sala Pablo VI del Vaticano ante el Papa Benedicto XVI, en enero de este año, con motivo del envío de 230 nuevas familias del Camino a la misión. Posteriormente fue en el centro ‘Domus Galilaeae’ en Korazim (Israel) interpretada nuevamente ante 150 Obispos Latinoamericanos y un nutrido grupo de hebreos.

En su experiencia de ateísmo, Kiko nos dice haber encontrado en el sufrimiento de los inocentes una clara respuesta en Cristo crucificado. Preguntado sobre  qué inocentes sufrientes pensó él en particular, responde: “en todos, en los pobres con quien ha vivido en las chozas, en la gente destruida y abandonada que muere de frío en las calles, y en Auschwitz”. “Hay un horror en el mundo, pero podemos decir que Cristo entró en las cámaras de gas con los judíos”. Pasajes conmovedores, música que habla al corazón de todos. Una especie de celebración sinfónica que puede hacer vivir profundamente la Palabra de Dios y el encuentro con la Virgen, a través de la música. “Me impresiona mucho la Virgen María que está bajo el Inocente por excelencia que es nuestro Señor sufriente y quería hacer presente este momento, la idea de la espada que atraviesa su alma”.

Una sinfonía que pone en la música todo el sufrimiento de los inocentes y en particular el sufrimiento de la Virgen, pero también la esperanza. Y así, si el sonido del arpa quiere representar las lágrimas de María, una voz blanca es el ángel que la sostiene. “Y entonces al final toda la asamblea canta Madre de Dios, eres la Madre de Dios, esperanza para todos”.

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